5.9.11
Rumbo al 20N
1.9.11
La derrota de la democracia
Etiquetas: Política
29.8.11
Un Presidente para enfrentarnos a lo que viene
Estoy aprovechando la sequía veraniega de series para ver de un tirón (aunque dudo que lo logre) “El Ala Oeste de la Casa Blanca”, la serie nacida de la prodigiosa y reveladora mente de Aaron Sorkin que se emitió desde 1999 hasta 2006.
Al comienzo de la cuarta temporada dos de los miembros más cercanos e importantes del equipo del Presidente de EEUU se quedan tirados en un pequeño pueblo de Indiana mientras se suceden los actos de la campaña electoral del Presidente Bartlet que está tratando de lograr la reelección frente a Ritchie, el candidato propuesto por el Partido Republicano. Donna, la secretaria de uno de ellos que los acompaña, harta de escucharlos discutir sobre los entresijos de la campaña, les suelta mientras toman unas cervezas en una perdida cafetería:
“Tengo ganas de golpearos cabeza con cabeza. No estoy bromeando. No puedo recordar la última vez que os oí hablar de otra cosa que no fuera la campaña de Washington. Cathy tiene un segundo trabajo, así a su padre le cubre el seguro. Te dijo lo mal que están los agricultores, tú respondiste que habíamos perdido Indiana. Te has reído de la feria, pero nunca has visto una. Dan premios para el tomate y la manzana más grande. Están orgullosos de lo que cultivan. Ocho medios de transporte, la generosidad de seis desconocidos conversaciones con doce más, y sólo os preocupa Bartlet contra Ritchie.”
A ellos esta reflexión de estar más cerca de las personas (que no de los votantes) les sirve, les ayuda. O, al menos, eso es lo que parece cuando al final del capítulo pronuncian las siguientes palabras que deberían tener en muy en cuenta los principales partidos políticos de cara a las próximas elecciones generales:
“Si nuestro trabajo nos enseña algo es que no sabemos cómo le va a ir al próximo presidente. Si escogemos a alguien con la visión, alguien con las agallas, alguien que conecte con las vidas de las otras personas y sus preocupaciones haciéndolos mejores. Si elegimos a alguien para que nos inspire podremos enfrentarnos a lo que viene y lograr cosas que no podemos imaginar. En vez de decir a las personas quién reúne las condiciones necesarias, en lugar de decir a las personas quién tiene las mejores ideas, hagámoslo obvio. Va a ser difícil. Entonces haremos lo que tengamos que hacer.”
Pues eso… haremos lo que tengamos que hacer.
17.3.10
Adiós a Vidal-Beneyto
Su muerte ha pasado prácticamente desapercibida pero se marcha uno de los sociologos más importantes de las últimas décadas. Iba a poner “español” pero me he arrepentido. Vidal – Beneyto era un verdadero ciudadano del mundo. Catedrático de Sociología y socio fundador de EL PAÍS se marchaba buscando un mejor acomodo (ya para siempre) esta madrugada víctima de un fallo cardiaco a los 80 años.Discípulo de Merleau-Ponty, Raymond Aron, Karl Lowith y Theodor Adorno. Durante el franquismo, Vidal-Beneyto se convirtió en un activo opositor a la dictadura franquista. En 1974 participó, junto a Santiago Carrillo y Rafael Calvo Serer, en la creación de la Junta Democrática.
En el obituario de El País, Gerard Imbert dice:
"Passeur es el que media: entre culturas, categorías, gentes e ideas; no es sólo el mediador en el sentido estrictamente mediático -el que media entre las instancias institucionales y el público-, sino algo más, el que tiene ese "don de gente" que poco tiene que ver con la mundología y sí con la ciencia, con saber dónde está el que puede aportar un punto de vista renovador, una metodología audaz, para ponerlo en relación con otros que pertenecen a otros campos, al margen de las categorizaciones académicas, de las rivalidades personales y sin amago de ambición. Pepín era todo eso y más. (...) Sabía confrontar de manera productiva conceptos venidos de perspectivas a veces reñidas, gastados por las rutinas intelectuales, separados por las distancias académicas, por el temor a enfrentarse con el reto de una realidad -la del mundo de hoy- en el que muchos planteamientos se han quedado obsoletos y los grandes sistemas interpretativos, los dogmas de toda clase ya no son operativos."
Pero me interesan más sus palabras, las que nos fue regalando desde las páginas de un periódico que a partir de ahora merecerá un poco menos la pena leer. Me interesa conservar sus análisis críticos de la realidad. Contra la desbandada de la izquierda:
"Varios amigos me han criticado el efecto desmovilizador del análisis que he realizado en las cuatro últimas columnas sobre la regresión de la izquierda, regresión que es consecuencia del implacable desmantelamiento de las ideas y valores de progreso. Espero que esa consecuencia negativa haya sido muy limitada y que en cambio mi reflexión haya servido para poner de relieve algunas de las características para mí más perversas de la sociedad en que vivimos. En particular dominación total del individualismo posesivo, núcleo teórico capital de la derecha liberal y componente importante del social liberalismo que preside los programas económicos de los partidos que se siguen llamando socialistas y socialdemócratas y que se ha traducido en la consagración absoluta del dinero, el triunfo personal y el éxito social como únicos criterios válidos para juzgar a los seres humanos. Su consecuencia es la permanente celebración de las insignificancias de nuestros preciadísimos egos, la autoglorificación de nuestras hazañas profesionales y nuestro tan satisfactorio enclaustramiento familiar. Cada cual a lo suyo, siempre a lo suyo, sólo a lo suyo. Apostar a lo común, a lo de todos es un error que a nada conduce, revindicar lo colectivo es una perversión que acaba inevitablemente en represión y totalitarismo."
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