12.2.10

 

Historias de plagios y autoplagios

Últimamente, los domingos, me da bastante pereza comprar El País. Me molesta demasiado su posicionamiento ideológico y cómo lo trasladan a sus textos con algunas cuestiones latinoamericanas especialmente las que tienen que ver con países como Chile, Venezuela, Bolivia, Colombia,...

La única sorpresa positiva la pone Milagros Pérez Oliva, Defensora del Lector, que está realizando unos acertados y críticos artículos. Algunos son para guardar y no perder de vista. Entre ellos el que publicaba el pasado domingo a propósito de un tema que mis alumnas saben que me encanta: copiar y pegar de la Wikipedia.

"...en tiempos de Internet, el verdadero autor puede llegar a ser sospechoso de plagio, y quedar incómodamente indefenso y hasta ignorante de la mala fama que ello le puede reportar. (...) es un excelente "aviso para navegantes" para quienes escriben en EL PAÍS. Si un día se ven acuciados por las prisas o tienen la tentación de entregarse al periodismo perezoso han de saber que si copian es muy probable que su desliz sea rápidamente descubierto. Tenemos lectores tan atentos que pueden cazar cualquier plagio. Y hasta los autoplagios."

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Tu comentarios:
lo mejor de los autoplagios es la naturalidad con que los asumen los escritores.

en una firma de libros, hace unos años, le comenté a cierta escritora: hay un capítulo que cuenta una historia igual a otra que ya escribiste en un dominical.
lo único que hizo fue felicitarme por haberme dado cuenta y por ser lector fiel.
 
Yo siempre he pensado en lo complicado que tiene que ser el oficio de columnista. En lo difícil de encontrar todos los días un tema sobre el que escribir y, además, hacerlo bien. Y, también, en la mala memoria que podemos tener los lectores.
 
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