6.8.09

 

La soledad de los números primos

Anoche acabé con “La soledad de los números primos” del guapísimo italiano Paolo Giordano (en la foto) y pese a las expectativas y las buenas críticas, en conjunto el libro no me ha convencido demasiado. Eso sí, hay elementos que me fascinan, por ejemplo la propia metáfora de la soledad que da nombre al título, la de los números primos gemelos: parejas que se aproximan, que están muy cerca pero que no llegan a tocarse, que están separadas por un sólo número: 11 y 13, 17 y 19, 29 y 31, 41 y 43...

Supongo, también, que según qué libros no se deben leer en según qué momentos.

“Ella iba pensando en el ridículo espacio de soledad que los separaba y armándose de valor para ocuparlo. Su apartamento quedaba a un par de manzanas, y el tiempo, como la calle, pasaba deprisa; no solamente el tiempo de aquella noche, sino el tiempo de lo posible, el tiempo de sus treinta y cinco años incompletos. El último año venía sintiéndose más y más extraña en aquel lugar, padeciendo más el frío que secaba la piel y que ni siquiera en verano remitía del todo. Pero tampoco se decidía a marcharse, porque a esas alturas dependía de aquel mundo, se había atado a él con la obstinación con que uno se ata a las cosas que lo perjudican”

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Tu comentarios:
¿y porqué esa manía de atarnos a lo perjudicial? Snif :(
 
Si yo supiese la razón dejaría de atarme a las cosas que me perjudican. Si yo supiese las causas hubiese mandado (hace mucho tiempo) no pocas cosas a la mierda. Ains...
 
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