27.9.09

 

Pablo Pineda logra la Concha de Plata en San Sebastián

Me encanta ver esta mañana la cara de Pablo Pineda en muchas de las portadas de los periódicos de tirada nacional. Es cierto que su galardón en el Festival de San Sebastián ha sido algo criticado por los medios (aunque nada que ver con los pitidos y abucheos que tuvo que soportar Javier Rebollo, Concha de Plata al mejor director por la película “La mujer sin piano”, en el momento de recibir su premio en la gala de clausura) que convenían en que se lo merecía más el actor Ricardo Darín. Es posible. Pero también es cierto que el argentino goza ya de un enorme reconocimiento internacional y que ésta era una oportunidad única para Pineda.

Quienes creemos que el cine no es sólo un producto industrial sino que puede ser una potente herramienta para el cambio social este premio, a parte de merecido por su trabajo como actor en “Yo, también”, es el reconocimiento a una persona que ha sido capaz de luchar como nadie desde pequeño y salvar una a una las barreras impuestas desde una sociedad no preparada (y con pocas ganas de hacer ese esfuerzo) para admitir en igualdad de condiciones a aquellos que son diferentes.

Merece la pena escuchar lo que cuenta. Merece la pena pararse a reflexionar sobre las palabras de este chico que se matriculo en magisterio en 1995 que finalizó sólo cuatro años después. En 1997 participó como uno de los principales ponentes del VI Congreso Mundial sobre el Síndrome de Down. Se licenció en Psicología, siendo la primera persona con este síndrome en obtener una titulación universitaria de este nivel, y en la actualidad está finalizando Psicopedagogía.

Estas son algunas de las declaraciones que ha hecho al periódico El Mundo:

"Supongo que esta película despertará un gran interés sobre la discapacidad y el síndrome de Down. Y dará que pensar, sobre todo, a las instituciones. Ojalá éstas se esfuercen en promover que más chicos con discapacidad sean creativos y desarrollen su faceta artística. Sería precioso que, por ejemplo, ayudásemos un poquito a la inserción laboral de las personas con síndrome de Down".

"El problema es que hay gente que ni siquiera tiene una oportunidad en la vida como la que yo he tenido. He hecho esta película por ellos. Siempre me he considerado el portavoz, el que lleva la bandera del colectivo Down, porque no tienen voz. Alguien tiene que tenerla y me ha tocado a mí".

"Después de ver la película, muchos psicólogos y educadores entenderán cómo una persona con síndrome de Down puede llegar a aprender muchas más cosas de las que ellos han presupuesto durante años y años. Creo que sería una lección de humildad replantearse todos los fundamentos que han estado imperando en la educación durante los últimos tiempos
".

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Tu comentarios:
Sobre el premio de Cine a Pablo Pineda: Me pregunto qué pensaran tantos padres que cuando les dijeron que su hijo sería sindrome de Down, decidieron abortar. Ojalá que el ejemplo de Pablo nos haga meditar que ser Sindrome de Down no es una maldición. Para muchas familias, la mayor alegría.
 
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