20.4.09

 

La magia de Iwama

“Nuestras vidas son los ríos,
que van a dar en la mar,
que es el morir,…”

Jorge Manrique

Coplas a la muerte de su padre.

En este mundo hay personas, pocas pero las hay, que tienen una magia especial. Hay personas que son capaces de desbordar energía por donde pasan, que son capaces de cambiar el curso de los acontecimientos, que dejan su impronta en los lugares en los que aparecen. Una de esas personas es, sin ningún género de dudas, Michael Iwama y así nos lo demostró durante los últimos días.

Quienes estábamos al frente de la organización del IX Congreso Nacional de Estudiantes de Terapia Ocupacional sabíamos que el padre de Michael Iwama estaba muy enfermo. Era una noticia que nos mantenía alerta y profundamente preocupados. La muerte es traicionera y desgraciadamente puede aparecer en cualquier momento. Aún así decidió cumplir con sus compromisos en España y tras despedirse de su padre que estaba algo mejor emprender el viaje hasta Talavera de la Reina.

El jueves a primera hora comenzaba el esperado curso sobre el “Kawa Model” que Iwama ha venido desarrollando a lo largo de los últimos años y que publicó en el año 2006. Alberto y Salva se convirtieron en dos traductores de auténtico lujo: son terapeutas ocupacionales, traductores y conocen el modelo. No sólo eso. Contábamos con un fantástico grupo de alumnos y alumnas procedentes de diferentes lugares, con diferentes trayectorias, con diferentes perspectivas de la profesión.

Al comenzar la sesión de la tarde Iwama comentó a quienes estaban en el aula que su padre había fallecido, que su río había llegado al final. Pese a la lógica que a muchos nos parecía adecuada, decidió continuar con su agenda prevista como un homenaje a su progenitor. A partir de ese momento todo cambió. Todo dio un giro inesperado. El curso se convirtió en un auténtico acto de compromiso con la vida, con las personas y, sobre todo, con esta profesión. Fueron cuatro horas de autentica y sincera emoción que se hizo aún más presente en la clausura del curso. El agradecimiento de Iwama por haberle acompañado en esos momentos tan duros y amargos estuvo cargado de una magia especial. Los ojos rojos, las lágrimas, los aplausos, el poema de Jorge Manrique,… Hay momentos en los que uno se siente especialmente feliz por pertenecer a lo que él llamaba la gran familia de la Terapia Ocupacional.

Creo que he conocido pocas personas con la generosidad, la honestidad y la humildad que ha demostrado este hombre a lo largo de los días que ha estado con nosotros. Ha estado absolutamente disponible para todos. Ha compartido momentos, charlas, pasillo con quien se lo ha ido pidiendo. Todos los participantes en el Congreso se han podido hacer no una, sino cientos de fotos con él. No ha parado de compartir su compromiso, su amor y su pasión por esta profesión.

Mil gracias.

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Siempre le recordaremos......

Impresionante .....
 
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