3.3.07

 

Círculos

Tal vez sea necesario cerrar algunos círculos para poder abrir otros.

Aunque hay círculos que se niega a cerrarse y se abren continuamente como una herida mal curada (y hay heridas que duelen).

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Tu comentarios:
Los círculos no se cierran ni a tiros. Vamos, que lo digo yo que hasta podría hacer una tesis sobre círculos, que últimamente no paran de reabrirse aquellos que, aparentando estar desaparecidos, se habían agrandado o empequeñecido tanto que no eran perceptibles, pero reaparecen con fuerza y realidad inusitadas...
 
Pero vamos a ver, TODAS LAS HERIDAS DUELEN, y si no no son heridas.
 
Y por no hablar de cuando dos o más sistemas de círculos interfieren entre sí que o se soluciona todo en plan catártico o se monta la de San Quintín. Y me voy a callar ya que si no se va a descubrir que tengo todo por aquí manga por hombro y tampoco se trata de eso. Saludos.
 
Ay... esos círculos. Como te coja te pego una colleja de las de Sole en 7 vidas...
 
Pero, ¿qué misterio hay con los círculos como para que se hable de collejas y todo? Si que está misteriosa esta cuestión...
 
Querido Ricardo:

Me han encantado tu sucesión de comentarios.

Voy a incorporar a mi teoría vital de los círculos la tuya sobre los sistemas que chocan entre sí.

Josemari me conoce bastante bien, o al menos conoce mucho de mis círculos, y sabe cuando alguno se ha abierto de forma indebida.

Este finde uno ha tratado de cerrar algún círculo que otro. Con un poco de suerte espero que tarde tiempo en abrirse.
 
A ver. Yo creo que la experiencia nos ha demostrado múltiples veces que uno no puede (ojalá se pudiera) abrir y cerrar círculos por sí mismo, ni aún con la mejor y más firme de las intenciones. Quiero decir que, todo lo más, uno puede pretender hacerlo, consiguiendo situarse en una posición tal que se expone cual ser totalmente indefenso a reabrir aún más el círculo o, lo que es peor, crear nuevos circulitos concéntricos reforzadores del primero que se pretendía neutralizar.
Lo que habría que ver es por qué ciertos personajes tienen un poder e influencia, a veces jamás sospechada, para abrir y reabrir y crear círculos de esos que ¿amargan? nuestra existencia...
 
Por no meternos en el capítulo titulado "De la tormenta o proliferación salvaje de círculos" o del epígrafe "De cuando un horrible círculo arrastra y trae consigo otros que jamás habríamos creído asociados a él". Y si en vez de círculos nos aparecen elipses, óvalos, ovoides y demás, nos metemos en "El insondable mundo de las cónicas", mundo que ni todos los José María del mundo con sus mejores intenciones pueden parar, tan sólo, en todo caso, acompañar en la experiencia, modularla o aliviarla, si es el caso... Bueno, siempre y cuando no aparezca una ola insospechada que barra de un plumazo todos los círculos, al menos por una buena temporada, pero eso, amén de poco probable, nos metería ya en harina de otro costal...
 
Gracias, amigo Ricardo, por continuar aportando elementos tan sugerentes, que uno no había contemplado, a la teoria circular.

Claro que uno pretendía cerrar algún círculo este domingo. ¿Qué otra cosa podía hacer si no? Uno desea con todas sus fuerzas que ese cículo se cierre y pone todo su empeño y todo (lo poco que sabe) para que se cierre con el adhesivo más fuerte. Aun a sabiendas que con el tiempo u otras inclemencias-acontecimientos los adhesivos se deterioran y los círculos vuelven a abrirse.

¿Qué remedio les queda a nuestros compañeros de viaje? Pues precisamente ese, acompañarnos, alertarnos, prevenirnos,... y en alguna ocasión darnos una colleja que nos haga reaccionar.

Ojala apareciese esa ola. Aunque fuese temporalmente.
 
Yo lo que me (te) pregunto es: Y cuando uno se dispone a cerrar un círculo de estos, ¿no está buscando en realidad mantenerlo vivo y abierto aunque sea con el pretexto de cerrarlo? Porque si no, bastaría con dejar el círculo olvidado flotando por las aguas y que rodee a otro por ahí. Esto de los círculos es más complicado de lo que parece y me parece un tema maravilloso para este dignísimo blog.
En cuanto a la ola, te va a aparecer un maremoto (positivo) por donde menos te lo esperes, esto seguro, vamos, es que se ve venir.
 
Gracias Ricardo. Otra vez.

Prometo que si aparece la ola te lo cuento. De verdad.

Y sí. Vuelvo a coincidir contigo. En ocasiones (tal vez no pocas) uno trata de cerrar algunos círculo aun sabiendo que en realidad lo que quiere es que permanezca abieto. Pero hay momentos en los que los circulos tienen, deben, cerrarse. Tal vez para abrir otros. Tal vez para continuar con menos peso.
 
También puede pasar que cuando uno está asomado al lago recreándose, de modo inquietante o tal vez oscuramente complacido, en la contemplación de la evolución de los círculos, alguien tire de modo discreto, apenas perceptible, una pequeña piedra y nos salpique con unas refrescantes gotas que, quién sabe, pueden ser portadoras de una inesperada maravilla. Y tal vez esto nos esté ocurriendo y ni nos damos cuenta, cegados o anestesiados por diversas circunstancias. Relájate, mira bien alrededor.
 
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